Mucho más de lo que creemos.
La Sintaxis Espacial lleva décadas mostrando que la red urbana condiciona:
– el movimiento natural
– la actividad económica
– la seguridad percibida
– y el valor del suelo
Pero hay un efecto menos discutido: 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗮𝗱𝗮𝗽𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗿𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮.
En redes urbanas poco conectadas, difusas, con baja inteligibilidad y escasa continuidad:
– la demanda se concentra en pocos ejes
– la presión de precios se intensifica
– y la ciudad pierde resiliencia.
En cambio, cuando la configuración de la red de calles está bien estructurada:
– el movimiento se distribuye y jerarquiza por toda la red
– aparecen nuevas centralidades
– y se constituyen más y mejores calles, lo que permite que el mercado responda con mayor elasticidad.
Esto reduce tensiones y hace que el crecimiento sea más integrador.
𝗟𝗮 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝘂𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘂𝗲𝗹𝗼 𝗼 𝗿𝗲𝗴𝘂𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻.
𝗧𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗮𝗹.
Diseñar buenas calles no es solo diseño urbano.
𝗘𝘀 𝗽𝗼𝗹𝗶í𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗲𝗰𝗼𝗻ó𝗺𝗶𝗰𝗮.
Cuando la ciudad funciona como red, se genera más valor, tanto cualitativo como cuantitativo.
𝗬 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿 𝘀𝗲 𝗱𝗶𝘀𝘁𝗿𝗶𝗯𝘂𝘆𝗲 𝗽𝗼𝗿 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗱, 𝗲𝗹 𝗰𝗿𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗲𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲.
Este es uno de los grandes retos del urbanismo contemporáneo.
¿𝗤𝘂é 𝗽𝗲𝘀𝗼 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿í𝗮 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗹𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗱𝗶𝘀𝗲𝗻̃𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗼𝗹𝗶í𝘁𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮?


