Otra manera de ganar densidad: esta vez sí con torres, pero sin eliminar la calle

La densidad urbana también se puede conseguir aumentando la altura, pero no de cualquier manera.

Se logra configurando bien la 𝗿𝗲𝗱 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 y diseñando manzanas o calles que la sostengan.

Podemos alternar 𝗲𝗱𝗶𝗳𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗮𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝘁𝗼𝗿𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗮𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮, siempre que estén 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗿í𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗻𝘇𝗮𝗻𝗮 𝗼 𝗮 𝗹𝗼 𝗹𝗮𝗿𝗴𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗳𝗹𝘂𝗷𝗼 𝗽𝗲𝗮𝘁𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗱.

Así conseguimos densidades altas y al mismo tiempo:
– La 𝗽𝗹𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗯𝗮𝗷𝗮 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮 genera vitalidad, seguridad y proximidad.
– El 𝗽𝗼𝗱𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝟰–𝟲 𝗽𝗹𝗮𝗻𝘁𝗮𝘀 mantiene la escala humana y equilibra la proporción de la calle.
– Las 𝗳𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 y las entradas frecuentes refuerzan el contacto con el espacio público.
– La 𝗿𝗲𝗱 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 𝗰𝗮𝗻𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮 𝗲𝗹 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹, multiplicando la vitalidad y la mezcla de usos.
– Y al cuidar la relación 𝗮𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮–𝗮𝗻𝗰𝗵𝘂𝗿𝗮 evitamos el temido efecto cañón.

El rascacielos no tiene por qué romper la ciudad.
Insertado en la manzana y conectado a la red, puede 𝗽𝗼𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝘁𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗻𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 𝘀𝗶𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗱𝗲𝗿 𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲.

Porque la clave no está en la torre en sí, sino en las 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲.