La seguridad de las calles no es negociable

Muchas veces pensamos que la inseguridad se resuelve con más cámaras y patrullas.

Y sí, claro, en muchos casos son necesarios.

Pero el problema empieza antes: en 𝗰ó𝗺𝗼 𝗱𝗶𝘀𝗲ñ𝗮𝗺𝗼𝘀 las calles.

Una 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗱𝗮 de la red urbana, desconfigurada, sin visibilidad, sin flujo de movimiento, con recovecos, espacios residuales o con fachadas ciegas genera 𝗶𝗻𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱, incluso aunque haya poca delincuencia real.

En cambio, cuando una calle está 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗱𝗮 y 𝗹𝗶𝗻𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲, la 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘀𝗲 𝗺𝘂𝗹𝘁𝗶𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮 sola: hay movimiento, interacción, vigilancia natural.

El problema central es que seguimos creyendo que la seguridad se diseña desde fuera: con policía o tecnología.

Cuando en realidad la seguridad se diseña desde 𝗲𝗹 𝗶𝗻𝗶𝗰𝗶𝗼, desde dentro: en la 𝗿𝗲𝗱 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 y en la 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻 entre 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼 𝗽ú𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼 𝘆 𝗽𝗿𝗶𝘃𝗮𝗱𝗼.

La solución pasa por diseñar ciudades con:
– 𝗥𝗲𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗱𝗮𝘀 𝘆 𝗹𝗲𝗴𝗶𝗯𝗹𝗲𝘀.
– 𝗙𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 que pongan ojos en la calle.
– 𝗨𝘀𝗼𝘀 𝗺𝗶𝘅𝘁𝗼𝘀 que potencien la vida urbana y el movimiento natural.

Porque una 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲 𝘃𝗶𝘃𝗮 es también una calle segura.
La 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 también 𝘀𝗲 𝗱𝗶𝘀𝗲ñ𝗮.