Cuando caminamos por una calle vemos fachadas, aceras, movimiento.
Pero detrás de esa primera impresión hay un entramado mucho más complejo:
– La estructura del edificio,
– La red de calles que lo conecta,
– Los flujos de personas que le dan vida.
La complejidad urbana surge precisamente de esa superposición de escalas: lo arquitectónico, lo espacial, lo motriz, lo económico y lo humano.
Y cuando todas estas capas dialogan entre sí, la ciudad se convierte en algo más que un escenario, se convierte en 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗵á𝗯𝗶𝘁𝗮𝘁. Y buscamos 𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮.


