La anatomía oculta de una ciudad. Lo que no nos han contado.

Cuando pensamos en ciudades vivas, solemos imaginar todas las calles con el mismo nivel de actividad: comercios, terrazas, gente en movimiento.

Pero la realidad es que no todas las calles pueden —ni deben— funcionar igual. Existe una 𝗷𝗲𝗿𝗮𝗿𝗾𝘂í𝗮 entre ellas, pero… ¿cómo se da?

La Sintaxis Espacial nos enseña que una ciudad se organiza en dos redes complementarias:

– 𝗙𝗼𝗿𝗲𝗴𝗿𝗼𝘂𝗻𝗱 (𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿 𝗽𝗹𝗮𝗻𝗼):
Calles largas, visualmente continuas, con pocos giros.
Altamente conectadas, canalizan la 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹.
Sostienen comercio, negocios y la vida económica de la ciudad.

– 𝗕𝗮𝗰𝗸𝗴𝗿𝗼𝘂𝗻𝗱 (𝗳𝗼𝗻𝗱𝗼):
Calles más cortas, con recorridos tranquilos.
Sostienen la vivienda y la vida cotidiana 𝗺á𝘀 í𝗻𝘁𝗶𝗺𝗮.
No necesitan flujos altos para cumplir su función.

El 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗼 𝗿𝗶𝗲𝘀𝗴𝗼 está en diseñar 𝗿𝗲𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗳𝗼𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗲𝗺𝗮𝘀𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗮𝗶𝘀𝗹𝗮𝗱𝗮𝘀: cuando una calle de background se encuentra 𝗮 𝗺á𝘀 𝗱𝗲 𝘁𝗿𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗲𝘅𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗱 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗮𝗹, aparece 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗴𝗿𝗲𝗴𝗮𝗰𝗶ó𝗻, 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 y, a veces, 𝗲𝗹 𝗴𝘂𝗲𝘁𝗼.

La clave está en el 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗹𝗶𝗯𝗿𝗶𝗼:
– Una red principal fuerte que sostenga la vitalidad económica.
– Una red de fondo cercana, que garantice calma residencial pero siempre a mano de la ciudad real.

Esto no es teoría sin pruebas:
– En 𝘕𝘢𝘵𝘶𝘳𝘢𝘭 𝘔𝘰𝘷𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵 (𝘏𝘪𝘭𝘭𝘪𝘦𝘳 𝘦𝘵 𝘢𝘭., 𝟣𝟫𝟫𝟥) se demostró que la configuración urbana por sí sola explica la mayor parte de los flujos peatonales.
– En 𝘚𝘱𝘢𝘤𝘦 𝘪𝘴 𝘵𝘩𝘦 𝘔𝘢𝘤𝘩𝘪𝘯𝘦 (𝘏𝘪𝘭𝘭𝘪𝘦𝘳, 𝟣𝟫𝟫𝟨), se formalizó la idea de que la ciudad funciona como un sistema configuracional, con jerarquías emergentes de foreground y background.
– Y revisiones recientes (𝘠𝘢𝘮𝘶 𝘦𝘵 𝘢𝘭., 𝟤𝟢𝟤𝟣) muestran que una red de fondo bien conectada (≤3 pasos del foreground) evita guetos y potencia la integración social.

En contraste, el 𝗠𝗼𝘃𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗠𝗼𝗱𝗲𝗿𝗻𝗼 —Le Corbusier & company— intentó homogeneizarlo todo: o bien calles rápidas para coches, o bien zonas verdes sin vitalidad, incluso superando a 𝗛𝗼𝘄𝗮𝗿𝗱 𝘆 𝘀𝘂 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱-𝗷𝗮𝗿𝗱í𝗻.

Y lo preocupante es que estas ideas siguen vigentes hoy. 𝗬 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗶𝗱𝗲𝗮𝘀 𝗻𝗮𝗰𝗲𝗻 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀.

Una 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱 𝘃𝗶𝘃𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗱𝗶𝘀𝗲ñ𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘀 𝘀𝘂𝘀 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 𝘀𝗲𝗮𝗻 𝗶𝗴𝘂𝗮𝗹𝗲𝘀.
– Incluso en las mallas reticulares tipo 𝗘𝗻𝘀𝗮𝗻𝗰𝗵𝗲 tenemos comprobado que existen jerarquías de calles (de esto hablaremos otro día). –

Se diseña para que cada calle cumpla su función —y juntas 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗲𝗻𝗴𝗮𝗻 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 𝗲𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝘀𝘂 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝗷𝗶𝗱𝗮𝗱.