¿Y si fuera que parte de la escasez de vivienda… lo genera el propio urbanismo?

En España, los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU) los hacen los Ayuntamientos, con participación de técnicos, urbanistas y equipos contratados, y con el visto bueno de las Comunidades Autónomas, que tienen la competencia final en urbanismo.

¿𝗬 𝘀𝗶 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗼𝘀 𝗽𝗹𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗲𝘀𝘁á𝗻 𝗰𝗿𝗲𝗮𝗻𝗱𝗼, 𝘀𝗶𝗻 𝗾𝘂𝗲𝗿𝗲𝗿, 𝗲𝘀𝗰𝗮𝘀𝗲𝘇 𝗮𝗿𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮?

¿𝗖ó𝗺𝗼 𝗼𝗰𝘂𝗿𝗿𝗲?
Porque las normas urbanísticas que definen cuánto, dónde y cómo construir (altura, edificabilidad, ocupación, alineaciones uso del suelo, parcelación…) son muy rígidas, muchas veces heredadas de modelos del siglo XX que no responden a las dinámicas urbanas actuales.

Y el resultado es este:

– 𝗦𝘂𝗲𝗹𝗼𝘀 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝘀í 𝘀𝗲 𝗽𝗼𝗱𝗿í𝗮 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿.
– 𝗣𝗮𝗿𝗰𝗲𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗻𝘀𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗿, 𝗮𝘂𝗻𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝘆𝗮 𝘀𝗲𝗿𝘃𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀, 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗽𝗼𝗿𝘁𝗲 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱.
– 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗺𝗲𝘇𝗰𝗹𝗮𝗿 𝘂𝘀𝗼𝘀, 𝗮𝘂𝗻𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼 𝗹𝗼 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗶𝘁𝗶𝗿í𝗮 𝘆 𝗹𝗼 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮.
– 𝗡𝗼𝗿𝗺𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝗱é𝗰𝗮𝗱𝗮𝘀, 𝗯𝗹𝗼𝗾𝘂𝗲𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗵𝗮𝗯𝗶𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀.

¿𝗤𝘂é 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿?

Desde la Sintaxis Espacial, sabemos que hay otra forma de mirar la ciudad analizando la red urbana, podemos detectar:

– 𝗗ó𝗻𝗱𝗲 𝗲𝗹 𝘀𝘂𝗲𝗹𝗼 𝗲𝘀𝘁á 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗱𝗼 𝘆 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗮𝘀𝘂𝗺𝗶𝗿 𝗺á𝘀 𝗱𝗲𝗻𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱.
– 𝗤𝘂é 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗽𝗼𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗮𝘁𝗿𝗮𝗲𝗿 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿𝗰𝗶𝗼.
– 𝗤𝘂é 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼𝘀 𝗲𝘀𝘁á𝗻 𝗶𝗻𝗳𝗿𝗮𝘂𝘁𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗱𝗼𝘀 𝘆 𝗽𝗼𝗱𝗿í𝗮𝗻 𝗿𝗲𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝗿𝘀𝗲.
– 𝗖ó𝗺𝗼 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱 𝘀𝗶𝗻 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗲𝘅𝗽𝗮𝗻𝗱𝗶𝗿, 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗿𝗲𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗼.

Porque si podemos diseñar las reglas, entonces también podemos rediseñarlas para que respondan a las necesidades actuales.

Solucionar el problema de la falta de vivienda también es :
– 𝗨𝘀𝗮𝗿 𝗱𝗮𝘁𝗼𝘀, 𝗲𝘃𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘆 𝗮𝗻á𝗹𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗰𝗶𝗱𝗶𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗿𝗶𝗴𝗼𝗿.
– 𝗙𝗹𝗲𝘅𝗶𝗯𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗶𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, 𝘀𝗶𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗱𝗲𝗿 𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 𝗻𝗶 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗼.

La vivienda podría ser una cuestión de liberar capacidad donde ya hay ciudad, y de hacerla más viva, más conectada y más accesible.