¿Por qué algunas ciudades funcionan «al revés»?

Y qué tiene que ver el 𝗠𝗼𝘃𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗡𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹 con todo esto.

En muchas ciudades norteamericanas la gente 𝘃𝗶𝘃𝗲 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗶𝗳𝗲𝗿𝗶𝗮 y el 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 está reservado casi 𝗲𝘅𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶𝘃𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼.

Cuando cae la noche o llega el fin de semana, 𝗲𝗹 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 𝘀𝗲 𝘃𝗮𝗰í𝗮; sin entrar a hablar de la dependencia del coche y todos los problemas que conlleva y conocemos.

¿𝗧𝗲 𝘀𝘂𝗲𝗻𝗮? Porque aquí también las 𝗿𝗲𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗰á𝗻𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲, sobre todo el tema de la periferia.

No sé a ti, pero a mí me parecen mucho más necesarias, deseables, estimulantes, sostenibles y económicamente atractivas, las ciudades que mantienen centros urbanos 𝗱𝗲𝗻𝘀𝗼𝘀, 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀, 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗺𝗶𝘅𝘁𝗮: comercio, vivienda, servicios, espacio público, contacto, cultura.

Y si además son 𝗽𝗼𝗹𝗶𝗰é𝗻𝘁𝗿𝗶𝗰𝗮𝘀, ya hasta me emociono.

No sé, llámame sibarita o exigente.

(Abro paréntesis. La palabra sibarita proviene de Síbaris, antigua ciudad griega en Italia, famosa por la vida lujosa y refinada de sus habitantes. Ahí es nada.)

𝙊𝙧í𝙜𝙚𝙣𝙚𝙨 𝙙𝙚𝙡 𝙢𝙤𝙙𝙚𝙡𝙤 𝙣𝙤𝙧𝙩𝙚𝙖𝙢𝙚𝙧𝙞𝙘𝙖𝙣𝙤
En EE.UU. el urbanismo del siglo XX apostó por:
– Zonificación rígida → Separar funciones (trabajo, vivienda, comercio).
– Coche como eje central → Crecimiento horizontal, autopistas, suburbios.
– Vivienda unifamiliar con suelo barato → Suelo ilimitado y políticas de crédito accesibles.

El resultado fue una red urbana mal conectada, fragmentada y con baja integración espacial.

¿𝙌𝙪é 𝙩𝙚𝙣𝙚𝙢𝙤𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙣𝙩𝙚𝙣𝙙𝙚𝙧?
Desde la teoría del Movimiento Natural (Bill Hillier), sabemos que:
“La forma urbana genera movimiento, incluso antes de que existan los usos.”
Una red de calles bien integrada y con fachadas activas produce:
– Más flujo peatonal
– Más mezcla de usos
– Más vitalidad y comercio
– Mayor seguridad urbana

Pero además, las ciudades extensas y poco densas tienen redes de calles discontinuas, llenas de cul-de-sacs, autopistas y manzanas cerradas.
Eso rompe el flujo natural y hace que la calle pierda su poder generador de vida urbana.

¿𝗬 𝗮𝗵𝗼𝗿𝗮 𝗾𝘂é?
– El problema no es solo cultural o político, que también y mucho.
– Es también de concepto: el diseño de la red urbana importa. La configuración importa. La calle importa.
– Las ciudades que funcionan bien son las que tienen una red de calles continua y bien conectada, que facilita la vida cotidiana sin depender del coche, que nos socializa, que nos estimula y nos potencia.