Revisando las publicaciones de LinkedIn encontré el informe de Space Syntax, “𝗣𝗮𝘀𝘀𝗶𝗻𝗴 𝗯𝘆, 𝗼𝗿 𝗴𝗼𝗶𝗻𝗴 𝗶𝗻? publicado en 𝙃𝙪𝙢𝙖𝙣𝙞𝙨𝙚.
Los datos que presenta son reveladores: en calles emblemáticas como 𝗢𝘅𝗳𝗼𝗿𝗱 𝗦𝘁𝗿𝗲𝗲𝘁 𝗲𝗻 𝗟𝗼𝗻𝗱𝗿𝗲𝘀, 𝗮𝗽𝗿𝗼𝘅𝗶𝗺𝗮𝗱𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗹 𝟳𝟰% 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗶𝘁𝗮𝗻 𝘀𝗶𝗺𝗽𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗻 𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗲𝗱𝗶𝗳𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀 𝘀𝗶𝗻 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗿 𝗲𝗻 𝗲𝗹𝗹𝗼𝘀.
Este hecho plantea una pregunta esencial para el urbanismo contemporáneo:
¿𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗶é𝗻 𝗱𝗶𝘀𝗲ñ𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀?
Las 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗱𝗶𝘀𝗲ñ𝗮𝗱𝗮𝘀, aquellas que fomentan el 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹 —𝗲𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗹𝗮𝘇𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘁á𝗻𝗲𝗼 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻𝘂𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀— comparten una característica clave: las 𝗳𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀.
Las fachadas activas no son simples muros o límites; son 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗳𝗮𝗰𝗲𝘀 𝗱𝗶𝗻á𝗺𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗻 𝗹𝗼 𝗽ú𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗼 𝗽𝗿𝗶𝘃𝗮𝗱𝗼. Están 𝗮𝗹𝗶𝗻𝗲𝗮𝗱𝗮𝘀 con la calle, son 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗲𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀, 𝗮𝘁𝗿𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 y están 𝗶𝗺𝗽𝗿𝗲𝗴𝗻𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗱𝗮: de negocios y comercios, portales y entradas frecuentes, ventanas que dan seguridad, ritmos visuales, arte urbano, vegetación y una diversidad de estímulos que invitan a la interacción espontánea.
Estas fachadas generan 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 𝘃𝗶𝘃𝗮𝘀, 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗮𝘀 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀, donde la gente no solo pasa, sino que accede a servicios, se detiene, se observa, se comunica y participa de la vida urbana.
Fomentan una 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 𝗺á𝘀 𝗿𝗶𝗰𝗮 𝘆 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗮.
No podemos olvidar que las 𝗳𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗮𝘀 —visibles a miles cada día— son el verdadero 𝗲𝘀𝗰𝗲𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹, la principal vía para activar la 𝘃𝗶𝘁𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮.
¿𝗘𝘀𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗣𝗹𝗮𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘆 𝗗𝗶𝘀𝗲ñ𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮𝘀 𝗙𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀?
𝗖𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝘆𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗺á𝘀 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮𝘀, caminando con atención y diseñando con intención.


