Cuando hablamos de 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝘀 𝗹𝗲𝗴𝗶𝗯𝗹𝗲𝘀 y de una 𝗿𝗲𝗱 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗱𝗮, muchos creen que estamos defendiendo 𝘀𝗼𝗹𝗼 la 𝗿𝗲𝘁í𝗰𝘂𝗹𝗮 𝗼𝗿𝘁𝗼𝗴𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗰𝗹á𝘀𝗶𝗰𝗮 como la de los 𝗘𝗻𝘀𝗮𝗻𝗰𝗵𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗫𝗜𝗫.
Pero la verdad es que 𝗹𝗼 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗴𝗲𝗼𝗺𝗲𝘁𝗿í𝗮 𝗲𝘅𝗮𝗰𝘁𝗮, sino la 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗴𝘂𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗱:
– Que existan calles principales (𝗳𝗼𝗿𝗲𝗴𝗿𝗼𝘂𝗻𝗱) y secundarias (𝗯𝗮𝗰𝗸𝗴𝗿𝗼𝘂𝗻𝗱).
– Que no se creen segregaciones.
– Que las calles residenciales no queden más allá de 3 conexiones de la red principal (Hillier, 1993).
Esa lógica puede darse en 𝗿𝗲𝘁í𝗰𝘂𝗹𝗮𝘀, en 𝘁𝗿𝗮𝘇𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗼𝗿𝗴á𝗻𝗶𝗰𝗼𝘀 o 𝗲𝗻 𝘀𝗲𝗺𝗶𝗿𝗿𝗲𝘁í𝗰𝘂𝗹𝗮𝘀.
El 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝘅𝘁𝗼 𝘀í 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮 —clima, cultura, orografía, materiales—, pero 𝗻𝗼 𝘀𝘂𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝘆𝗲 𝗮 𝗹𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮.
Podemos diseñar un edificio bellísimo y perfectamente adaptado al clima… pero si está insertado en una red mal conectada, el resultado urbano será pobre.
La 𝗦𝗶𝗻𝘁𝗮𝘅𝗶𝘀 𝗘𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗮𝗹 justamente aporta un marco de 𝗹𝗲𝘆𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗹𝗲𝘀 que explican por qué unas ciudades florecen y otras languidecen, independientemente del contexto.
Y ese marco, después, debe dialogar con la cultura, el clima y la identidad local.
En resumen,
No se trata de imponer una retícula rígida.
Se trata de ir a por una 𝗿𝗲𝗱 𝘃𝗶𝘃𝗮, 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗴𝘂𝗿𝗮𝗱𝗮 y en 𝗱𝗶á𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝘅𝘁𝗼.


