Densidad no es hacinamiento

Cada vez que hablamos de densidad urbana aparecen los mismos miedos: insalubridad, hacinamiento, contaminación acústica, falta de verde.

Pero ese temor viene más de la 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝗶𝗴𝗹𝗼 𝗫𝗜𝗫 que de la realidad del XXI.

En los ensanches industriales del XIX faltaban ventilación, higiene y servicios.

Pero 𝗵𝗼𝘆 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀:
– 𝗩𝗲𝗻𝘁𝗶𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗰𝗿𝘂𝘇𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗽𝗮𝘁𝗶𝗼𝘀 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗱𝗶𝘀𝗲ñ𝗮𝗱𝗼𝘀,
– 𝗡𝗼𝗿𝗺𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 𝗵𝗶𝗴𝗶é𝗻𝗶𝗰𝗮𝘀 𝘆 𝗮𝗰ú𝘀𝘁𝗶𝗰𝗮𝘀,
– 𝗚𝗲𝘀𝘁𝗶ó𝗻 𝗮𝘃𝗮𝗻𝘇𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗶𝗱𝘂𝗼𝘀 𝘆 𝗮𝗯𝗮𝘀𝘁𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼,
– 𝗘𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼𝘀 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗱 𝘂𝗿𝗯𝗮𝗻𝗮.

Con estas condiciones, la 𝗱𝗲𝗻𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗱𝗶𝘀𝗲ñ𝗮𝗱𝗮 no genera hacinamiento.

Al contrario:
– Sostiene 𝗳𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 y usos mixtos.
– Refuerza la 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹 (más ojos en la calle).
– Hace viable la 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗲𝗻𝗶𝗯𝗹𝗲.
– Potencia la 𝘃𝗶𝘁𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗲𝗰𝗼𝗻ó𝗺𝗶𝗰𝗮 𝘆 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹.

Lo que confunde es no diferenciar:
– 𝗛𝗮𝗯𝗶𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮 (hacinamiento real).
– 𝗩𝗶𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗵𝗲𝗰𝘁á𝗿𝗲𝗮 (densidad urbana).

Se puede tener 𝗺á𝘀 𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗮𝗱𝗿𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮 y al mismo tiempo una 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲𝗻𝘀𝗮, 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗯𝗹𝗲 𝘆 𝘃𝗶𝘁𝗮𝗹.

En síntesis,
𝗱𝗲𝗻𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮. 𝗘𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗻𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱.

Cuando está bien diseñada, la densidad es lo que le da 𝘃𝗶𝘁𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 ciudad.